Cecilia Romana

Prati

Ahora que los arcos apuntan a otro centro
y sabemos que, en adelante, nadie va a pensar que soy
buena en lo que hago, puedo confesarte que entendí
desde el principio lo que iba a perder si te seguía.

La calle se abre en dos: por un lado estoy yo, por el otro,
nuestra vida juntos. Busco la frase que lo diga sin
dobleces: -seres humildes-, cuando uno parta, el otro siga,
de Teasdale, o mejor, aquello que escribió Emily, el alma
escoge su compañía. Luego cierra la puerta.

Estoy conforme con el trato. Pudo haber sido más
injusto. Del resto se encargará el paso del tiempo:
quién sabe haga de nosotros una vitrina con varios estantes,
unos arriba, otros abajo, donde tus cosas estén
mejor dispuestas que las mías y llamen más la atención.

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