SIEMPRE QUE LLOVIÓ, PARÓ por Fernando Dasencic

A FAVOR DEL VIENTO125

1 DE NOVIEMBRE DE 2018

 

 

Se cumplió el vaticinio de las encuestadoras y Jair Bolsonaro es presidente de Brasil; a pesar de sus ideas retrogradas, logro una cómoda ventaja ante Fernando Hadad. Que nos deja entonces este resultado? Que Bolsonaro logro sintonizar con la mayoría de los votantes, los cuales obviaron sus exabruptos  y creyeron  le solucionara los problemas que les interesan.

Por otra parte, que le deja como enseñanza al Partido de los Trabajadores y a su candidato Hadad?  Que dejaron en manos de su adversario temas sentidos de la ciudadanía tales como, la lucha contra la corrupción, la delincuencia y por la seguridad de las personas y de su familia.

Hago un paréntesis en esta preocupación por la familia, sin duda   válida para mucho de los  votantes, la cual fue exacerbada por sectores evangélicos de derecha  pilares de su campaña en lo valórico.

Pero veamos primero como llego Bolsonaro, de ser un mediocre parlamentario alojado temporalmente en distintos domicilios partidarios, a la situación actual de presidente electo? Recurriré a un libro de reciente publicación titulado * Como mueren las democracias * del cual extraigo lo siguiente:

*En cualquier democracia, los políticos afrontarán en algún momento arduos desafíos. La crisis económica, el descontento público creciente y el declive electoral de los principales partidos políticos, pueden hacer que incluso los entendidos más experimentados cometan errores de juicio. Si aparece en escena un desconocido carismático y consigue popularidad desafiando al viejo orden establecido, los políticos del poder establecido sentirán tentaciones de incorporarlo a sus filas si tienen la sensación de estar perdiendo el control.*

Eso sucedió con políticos como el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso y aun con muchos socialistas del partido de Ciro Gomes. La derecha por su parte lo considera uno de los suyos, no solo en el ámbito del país sino de los demás países de  la región, que como Colombia, Argentina y Chile aspiran a tenerlo como un aliado de privilegio.

Cada uno por supuesto para llevar a cabo sus políticas en la región. Colombia para tenerlo de punta de lanza en su ofensiva contra Venezuela. Argentina porque se trata  del mayor socio comercial, aunque las recientes declaraciones de futuros funcionarios brasileños, minimizan la vigencia del Mercosur y la valoración del país como socio estratégico.

Por último, Chile que cuenta con el beneplácito del futuro Ministro de Hacienda Pablo Guede, reconocido Chicago Boys, dispuesto a aplicar en Brasil las recetas del laboratorio neoliberal chileno. No debe extrañar entonces que la primera visita sea a Chile, dispuesto como siempre a Acuerdos de Libre Comercio Bilaterales en vez de acuerdos multilaterales como el Mercosur, Celac o Unasur.

Ya no solo los países sino fundamentalmente los pueblos deben reconocer lo peligroso que significan los populismos, sean estos de cualquier signo, para el afianzamiento democrático de sus respectivos países. Dice el libro *Como mueren las Democracias *antes mencionado, lo siguiente:

* Los populistas tienden a negar la legitimidad de los partidos establecidos, a quienes atacan tildándolos de antidemocráticos o incluso de antipatrióticos. Les dicen a los votantes que el sistema existente en realidad no es una democracia, sino que ésta ha sido secuestrada, está corrupta o manipulada por la élite. Y les prometen enterrar a esa élite y reintegrar el poder «al pueblo». Este discurso debe tomarse en serio. Cuando líderes populistas ganan las elecciones, suelen asaltar las instituciones democráticas.*

La enseñanza  que deja la elección en Brasil debe hacernos reflexionar a quienes pretendemos profundizar los procesos democráticos. El pueblo siempre está hablando y hay que saber escuchar su voz, ser capaces de separarla del bullicio que crean los medios interesados en que no escuchemos correctamente.

Hacer una decidida defensa de la política y de su representación natural los partidos políticos, hacer de estos, instrumentos para la mejor comprensión de los verdaderos intereses del pueblo, todo ello nos permitirá evitar la aparición cada cierto tiempo, de liderazgos altamente peligrosos para la convivencia ciudadana.

Pero seamos positivos, recordemos el dicho popular que dice: siempre que llovió, paró.

 

Buenas noches y buena vida.

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