Primero de Mayo es lucha

En una multitudinaria marcha de trabajadores y trabajadoras y amplios sectores populares, convocada por la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma, Camioneros, Corriente Federal, gremios del transporte, bancarios, otros gremios y regionales de la CGT y movimientos sociales, en la ciudad de Buenos Aires y con movilizaciones en diferentes ciudades, en protesta por la política económica del gobierno de Macri y el FMI, manifestamos el rechazo a las políticas que impulsan y que están trayendo resultados desastrosos a las mayorías populares. En este marco la redacción de Nuestra Propuesta Diario participa de la convocatoria al paro y movilización de hoy 30 de abril.

La lucha de clases

Desde el inicio, desde 1890, los trabajadores argentinos cumplimos nuestra jornada internacional, que es de lucha obrera y no de “fiesta del trabajo”, no de conciliación de clases como dicen el Estado, las patronales y la burocracia sindical. Se trata de la lucha de clases, hoy agudizada cuantitativa y cualitativamente.

Hoy el desborde de precios que sacude al país tiene su origen en las medidas neoliberales adoptadas por el Gobierno. Productos que en la era Macri registraron aumentos promedio del 300 por ciento ahora, por “el pacto de caballeros”, prometen que no aumentarán más.

En el camino pulverizaron salarios y jubilaciones. La eliminación de las retenciones a las exportaciones del complejo agropecuario equiparó los precios locales a los internacionales. A lo que se le sumó la liberación absoluta del mercado cambiario, que derivó en una profunda inestabilidad de la paridad, devaluaciones que entonces impactaron en forma plena en los precios de los alimentos.

En este día de lucha, se impone que los trabajadores cambiemos el modelo sindical -dependiente del estado en su funcionamiento, en su financiación y en su legislación, dependiente de los partidos del sistema y de la patronal-

Modelo sindical ya agotado, por uno DEMOCRATICO, AUTÓNOMO, CLASISTA y de LIBERACION, tal y como lo propusiera Agustín Tosco.

Estamos frente a una aguda emergencia social, colectiva, expresada a su vez en millones de dramas y tragedias personales y familiares, que reclaman un freno urgente y exigen que las luchas, protestas, tomas, paros y huelgas de los agrupamientos obreros y populares contra los ajustes neoliberales sean representados políticamente por una fuerza electoral que se proponga modificar la tendencia degradante de las condiciones de vida de las mayorías.

Porque “no nos da lo mismo” impulsamos que un frente electoral, amplio y plural, manifieste lo que no tiene el gobierno: una profunda sensibilidad popular y compromiso con el afán de recuperar el empleo, el salario y las jubilaciones, la reconstrucción del aparato productivo, especialmente en torno a las pymes, y avanzar hacia una justa distribución de la riqueza. Para esto será imprescindible poner freno al endeudamiento exterior, auditar toda lo actuado en ese sentido, y cortar de cuajo todas las amarras con el Fondo Monetario Internacional.

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