LA SOMBRA

Todos los seres humanos tenemos una sombra, compuesta por todas las características personales que no registramos como propias. Nos encontramos con la sombra diariamente: cuando nos enojamos porque alguien nos decepciona, cuando rechazamos a una persona que ni siquiera conocemos, o idealizamos a otra. La sombra comienza a formarse en la infancia con la represión de las cualidades criticadas y rechazadas por nuestros padres. Este proceso continua luego con otras figuras significativas: familiares, maestros, amigos… Mencionar a la sombra suele generar rechazo y temor. Sin embargo, nuestro lado oscuro incluye todo lo que es desconocido para la conciencia, que puede ser tanto de naturaleza negativa como positiva. Conocer la sombra nos ayuda a ser menos prejuiciosos y enjuiciadores, y es un factor esencial para el desarrollo pleno de nuestro potencial innato, con frecuencia adormecido.

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