IZQUIERDAS Y DERECHAS por Fernando Dasencic

La discusión sobre las izquierdas y las derechas no es un asunto terminado, ni al que se le pueda poner fin en las próximas décadas. Las actuaciones locales e internacionales de los países ratifican a cada instante en que lugar se posesiona cada uno.
Los países del Grupo de Lima son sin lugar a dudas gobiernos de derecha, reconocen al presidente auto designado de Venezuela, Juan Guaidos, quien si por alguna hasta ahora desconocida razón llegara a ser Presidente de Venezuela, su gobierno no solo seria de derecha sino de ultraderecha.
Los mencionados países siguen en el orden internacional los dictados del imperialismo norteamericano quien tiene definida una política para América Latina, que incluye además la injerencia en cada uno de estos países del FMI y el Banco Mundial, en aspectos económicos además de los institucionales.
En el orden económico, EE.UU aplaudió hace años la apertura indiscriminada realizada por la dictadura de Pinochet y sus Chicago Boys, tal como aplaude hoy día la apertura del país realizada por Mauricio Macri y su equipo económico neoliberal y entreguista.
No obstante este aplauso, la potencia del norte lleva a cabo una política económica cerrada como lo demuestra su guerra arancelaria con China, la que fue el principal tema de discusión en el G20 realizado este viernes 28 en Osaka, Japón.
En esta reunión de las 20 economías más poderosas del mundo, estuvieron ausentes temas de tanta relevancia como el cambio climático, el cual nos demuestra diariamente con sus desastres que nos estamos farreando la permanencia de la vida en nuestra casa común.
Tampoco fue importante para la reunión de los países ricos el tema de las migraciones que pasó, de ser una situación creada por las guerras y sus secuelas, a convertirse en una verdadera crisis humanitaria a nivel global.
La derecha y la ultraderecha de los países europeos demuestra su falta de empatía con esta crisis, a pesar de ser países colonialistas en su gran mayoría, con colonias de las cuales profitaron durante siglos.
Marine Le Pen en Francia y Mateo Salvini en Italia, por nombrar algunos, centran sus campañas en un rechazo cerrado a la recepción de inmigrantes desde sus antiguas colonias, muchos de los cuales mueren en el intento por llegar a territorio europeo en busca de comenzar una nueva vida.
Una especial mención merece la actitud de Donald Trump en relación con los inmigrantes de México y países centroamericanos. La política del imperialismo ha sido desde siempre el apoyo a gobiernos dictatoriales o derechamente a dictaduras, las cuales han perseguido al pueblo y enriquecido en forma obscena a la oligarquía local, creando las condiciones para el éxodo de familias de trabajadores de la ciudad y el campo. La inmensa riqueza de minorías privilegiadas aumenta cada vez más la diferencia con los ingresos de los asalariados y el pueblo en general.
Chile es un caso patente de esta concentración de la riqueza, el 10% de la población acumula más del 66,5% del producto bruto y el 1% concentra el 40% del PBI. Como dato ilustrativo 161 chilenos concentran el 20% de la riqueza del país.
Argentina toma como ejemplo a Chile y cada día concentra más la riqueza, aumenta la diferencia entre los ingresos de los pobres y los ricos, insiste en reformas para flexibilizar el trabajo y la previsión, destruye la capacidad industrial, pone al país en manos de los organismos de crédito internacional y entrega su soberanía económica al manejo de la banca internacional.
Chile realizo los cambios en contra del pueblo durante los 17 años de una sangrienta dictadura, el gobierno neoliberal de Macri pretende hacer lo mismo en Argentina en cuatro años.
Sigue siendo la orden del día para el pueblo, usar todos los mecanismos que entrega la democracia para oponerse, la movilización social debe ser una herramienta para lograr en estas elecciones un gobierno nacional y popular.
Después de lograrlo la tarea será aún más difícil, la derecha no cejara en su intento por influir en el gobierno entrante, para mantener los privilegios de unos pocos y los compromisos que ha tomado con el capitalismo neoliberal.
Que no nos convenzan que hay que aceptar y bajar la guardia.

Hasta la próxima semana.

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