Argentina. Una escuela que enseña a incluir: La primera cooperativa mundial gestionada por travestis

Por Estefanía Santoro
“Si nos dividimos nunca vamos a llegar a terminar con la violencia”

Es el primer emprendimiento laboral a nivel mundial gestionado y administrado por travestis. Lo creó la activista y luchadora Lohana Berkins en 2008. Hoy, a pesar de que el Gobierno no ayuda, produce indumentaria, saca a las personas de la calle y promueve la integración social.

Hace 11 años atrás, Lohana Berkins pensaba cómo sacar de la calle a las travestis y trans en situación de prostitución porque lo que para algunas es una elección, para otras es la única forma de subsistencia. Lohana quería demostrarle a la sociedad que ellas podían insertarse en el mercado laboral y que en realidad la principal dificultad que les impedía conseguir un empleo era la exclusión y la discriminación que sufrían a diario. A través del Ministerio de Trabajo, Berkins consiguió una casa amplia de dos plantas en el barrio de Crucecita, en Avellaneda, e instaló la Escuela Cooperativa Textil de Trabajo para Travestis y Trans Nadia Echazú, en honor a una activista y gran luchadora por los derechos de travestis y trans, al igual que lo fue Lohana.

Esta cooperativa es el primer emprendimiento laboral a nivel mundial gestionado y administrado por travestis, que además incluye la modalidad educativa: brinda capacitación en costura a todas las ingresantes. El taller fue inaugurado en junio de 2008 con 22 trabajadoras y en poco tiempo llegaron a ser 65. El gran logro fue que se convirtió en el puntapié inicial para que muchas de las personas que trabajaban allí se animaran a crear sus propias cooperativas y a terminar sus estudios: “Después de pasar por acá muchas compañeras abrieron su propia peluquería, hacen bordados, trabajan para otros diseñadores, otras están estudiando, la mayoría de las que pasaron por acá no volvieron a la calle y eso es uno de los grandes logros, demostramos que se puede salir adelante. Ahora somos menos y estamos visitando otras entidades, universidades y cooperativas para que se sumen más chicas”, cuenta Gloria, socia fundadora de la cooperativa.

Otro de los objetivos de este proyecto fue la integración social. Es por eso que la cooperativa siempre tuvo abierta la participación no solo a personas travestis y trans. “Si bien es una cooperativa de chicas trans la finalidad era también que se pueda trabajar conjuntamente para contrarrestar la marginación, demostrar a la sociedad que no hay nada malo en ser trans. Entonces se decidió incluir a mujeres para que una ama de casa, una lesbiana, sin distinción pueda trabajar”, explica Gloria mientras corta retazos de tela en una mesa blanca, al lado de rollos gigantes de gabardina negra esperando ser convertidos en prendas.

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