ELECCIONES Y NEOLIBERALISMO por Fernando Dasencic

Resulta difícil entender para el común de los mortales la avalancha de cifras,
teorías económicas, opiniones de economistas y planteos de quienes se
arrogan la condición de tales. Como hemos escrito en otras oportunidades,
salvo honrosas excepciones, ninguno se hace cargo que lo que está detrás de
las cifras son personas de carne y hueso, a las cuales se somete a la tiranía
mediática reduciéndolas a números que solo les importan para la
estadística y las encuestas.
Igualmente las medidas que se toman para resolver los reales o supuestos
problemas en las llamadas variables económicas, no tienen en cuenta si
benefician o perjudican a los ciudadanos, en la mayoría de los casos la
solución es costosa solo para estos últimos los cuales deben asumir el
perjuicio sin mucho más que el derecho al pataleo.
Ejemplos de esto son la reforma laboral y previsional que están presentes en
todos los programas económicos del neoliberalismo. Según los capitalistas
los códigos laborales deben flexibilizarse, ello implica que la quita de
beneficios redunda en un mayor margen de ganancia para los empresarios,
además de reducir la importancia relativa de las organizaciones de los
trabajadores.
Una vez cumplida esta primera parte le sigue el embate sobre la previsión en
su conjunto. Según el neoliberalismo la mejor forma de lograr una jubilación
es en base al sistema de capitalización individual en el cual cada trabajador
es dueño de sus fondos.
Esto último es la mayor falacia conocida hasta el momento, ya que ningún
trabajador es dueño de sus fondos, no puede retirarlos y la mayor
rentabilidad de los mismos es apropiada en gran parte por quienes los
administran. Por otra parte las jubilaciones de este sistema alcanzan, como
se ve hoy en Chile creador del sistema, no más allá del 45% del sueldo del
trabajador en actividad.

En otro rubro en el cual tampoco se tiene en cuenta al ciudadano es el
proceso de endeudamiento del país. En el caso de Argentina, el cual no es
muy diferente de los países que negocian con el FMI, la deuda contraída fue
una decisión de Macri sin contar para nada con la anuencia del Congreso, el
cual, a pesar de ser la representación de los ciudadanos no fue consultado
en lo más mínimo.
Es cierto que la política exterior es responsabilidad del Poder Ejecutivo, sin
embargo, al igual que con el endeudamiento, es necesario tener una Política
de Estado.
Macri al igual que su vecino Piñera han comprometido la política exterior
acomodando la misma a los designios del imperialismo norteamericano, el
blanco que han elegido es Venezuela donde se han confabulado con los
demás paises del llamado Grupo de Lima para, si lo consideran necesario
aunque lo desmientan, apoyar la intervención militar como lo propone el
senador Rubio de EE.UU.
Pero lo que más preocupa al imperialismo es el ejemplo que puedan dar las
elecciones en Argentina y Uruguay, al igual que la resolución del conflicto
creado en el Ecuador por el presidente Moreno y su compromiso con la
nefasta política económica del FMI.
Es cierto que la primera responsabilidad del nuevo gobierno, que casi con
seguridad será de Alberto Fernandez, es la inmensa crisis económica que con
sus ya conocidas secuelas de hambre y miseria azota al pueblo argentino. Sin
embargo, reviste una importancia similar el compromiso del nuevo gobierno
con una participación de la ciudadania en las resoluciones políticas,
económicas y sociales.
Estamos convencidos que la vigilancia, movilización y defensa de las
conquistas de los trabajadores, antes, durante y después de la contienda
electoral, serán la garantía del éxito del nuevo régimen.

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