LA LOCA DE LOS GATOS (Minicuento de Roberto Vera)

Le decían la finca de la loca de los gatos. El porqué estaba en el horrible olor a pis que se percibía ya desde los cien metros. El niño curioso se moría por ver el interior de la vivienda; pero la advertencias de sus padres lo contenían. Una siesta que andaba hurgando por allí encontró la puerta de la mansión abierta y se internó en ella. Inútiles fueron los esfuerzos de los progenitores y las autoridades por encontrarlo. Hasta que un día, dos años después, tocan el timbre y era el niño convertido en un tremendo gato amarillo, que llamaba a sus padres con lastimeros maullidos..

Compartir en redes sociales